Tras mas de 160 kilómetros andados, unas 50 horas de marcha acumulada, noches de hostal, pensión, residencia, albergue, camping y hotel, dormimos en casa. Una experiencia única, bastante mas dura de lo esperado.
Primera etapa, El Mojón-Cabo de Palos, decidimos hacer una variante al auténtico GR 92 y en lugar de ir por el Mar Menor, dirigirnos por la playa La Llana y con material de última tecnología, balsas inflables, colchonetas y flotadores de los chinos, cruzar el charco de la encañizada y así llegar al final de la Manga, y desde allí a Cabo Palos, eso sí, parando en chiringuitos, por aquello de la hidratación.
La segunda, Cabo Palos – Portman, sencillamente sin palabras, siete horas de senderos, de subidas y bajadas, acantilados y paisajes de locura. El sol y el calor (lo peor del viaje) nos está matando; comienzan a aparecer las primeras lagrimitas y las primeras ampollas.
La tercera, Portman – Cartagena, tras pasar por la Sierra de la Fausilla, con senderos de cabras, por llamarlos de alguna manera, y acantilados que sinceramente, no sé como he pasado, atravesamos Escombreras (también es nuestra costa), para llegar, viendo una preciosa estampa de la ciudad portuaria, a Cartagena.
Cuarta etapa, Cartagena – El Portús, gracias a nuestro guía “El Capi”, tenemos permiso para atravesar zona militar y poder ver lugares no aptos para el senderista de a pie, La Algameca y la curiosa Algameca Chica; una etapa preciosa, con mucha historia.
Quinta etapa, El Portús – La Azohía, sin duda la mas dura de todas, cuando nos disponemos a darnos un baño en Cala Aguilar, a tan solo 3’5 kilómetros de la salida, llevamos ya 2 horas andando y la ruta es de 24 km.; en Castillitos nos quedamos sin agua y tenemos que pedir ayuda, y en la Torre de Santa Elena, después de tanta tensión pasando por tantos acantilados y sabiendo que ya no habría mas, me puse a llorar, lo había conseguido, a pesar de mi vértigo; a las 8 y media llegamos finalmente al camping y tras un baño reparador, de noche, a poner las tiendas; una merecida cena deliciosa.
Sexta etapa, La Azohía – Puntas de Calnegre; como siempre, antes del amanecer en marcha, y tras pasar por zona urbanizada, las calas nudistas de Mazarrón, la bonita cala de Percheles, y finalmente mi querida Puntas de Calnegre.
Séptima etapa, Puntas de Calnegre – Águilas, tras atravesar Cabo Cope, llegamos a Águilas, se siente el final, el éxito de prueba superada, a pesar de algunas lágrimas de dolor “ya no puedo más” (la canción del viaje). Habíamos decidido dejar un último tramo de tan solo 5 kilómetros para el día siguiente, y a modo de etapa epílogo, llegar a Cala Cerrada, ya en la provincia de Almería, y así disfrutar, algo mas descansados, del final. Son momentos de emoción, de alguna lagrimita y muchas fotos.
Muchas gracias a mis cuatro caminantes, nunca dudaron en acompañarme, cuando supieron de mis intenciones, sin vosotros nunca podría haberlo conseguido.
Gracias a los “logistas”; sin su ayuda, igualmente, esto habría sido imposible, y gracias a todos por vuestras muestras de ánimo, tan necesarias en ciertos momentos.

4 comentarios:
¡¡¡Qué grandes sois los cinco maduritos!!!
Ciertamente impresionante. Ya contarás al calor de unas cervezas todos los detalles...
que guay!! que ganas de hacer con vosotros una rutica!!!!
Como podéis imaginar, al leerlo me he emocionado porque se lo que hay detrás: esfuerzo, capacidad de superación, sueños que consigo hacer realidad, amistad...valores que transmitís a casa paso. Sois grandes!
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