Taberneros,
Tuve el sábado una visión poética que siempre arrimo a mi ascua. La pequeña tabernera calva jugaba con unos globos de helio que finalmente se le escaparon, quedando atrapados contra el techo de la habitación donde estábamos. La cinta atada a los globos pendía un metro por encima de su cabeza, y ella intentaba en vano agarrar aquella cinta para bajar del techo aquellos globos, demasiado altos para procurarles diversión. Vencida, me miró implorando ayuda, para que le bajara del techo los globitos de helio. "Oh", pensé, "yo estoy igual que ella". Estoy igual que ella cuando todos los días veo la altitud de la curva isoterma a 0 grados sobre Sierra Nevada. La altitud de esta curva indica a qué altura el aire está a cero grados. Sabed, taberneros, que lleva una semana a 4.400 metros. Y, como los globos de la Tabernera Calva, no hay quien la baje de ahí. ¿Quién me presta una escalera, bara subir hasta el cielo, a desenclavar de la cruz la isoterma que marca cero? Ahora sólo nos queda dejar pasar los días para que la isoterma vaya bajando lenta y despacito, como los globos deshinchados, hasta posarse sobre Lanteira.
Y en Lanteira, taberneros, sabed que votaré a premio pérmico a nuestra Tabernera por su hazaña a cara de perro. Por alguna razón que se me escapa, la Taberna siempre está llena de perras. Perras que son impunemente violentadas en su femeneidad perruna por perros de la urbanización. El menino podría ilustrarnos con toda clase de anécdotas. Como consecuencia natural de esta promiscuidad canina, este verano papá y mamá taberneros fueron obsequidos por muchos más perros. Yo, en particular, hubiera aplicado estrictas medidas de eugenesia perruna. Pero la Tabernera, acaso más sensible que yo, decidióse a regalar perros.
Hay quien se toma muy en serio a si mismo. Ese es el primer paso a la idiotez y la pobreza de mente. Quien se mira al espejo y piensa en su ringorango, en su apellido, en su posición y deber social suele ser un pendejo, un gilipollas y hasta un cooperante. Los hay, incluso, que llegan hasta pinturbintos. Frente a esta rigidez de clase y de etiqueta hay quien, como nuestra Tabernera, tuvo la santa idea de llegarse hasta la mismísima puerta del Corte Inglés para ponerse a regalar perros, sin importarle el quién, el qué y el cómo. Es por ello que la nomino a Pérmica pero ya, con distintivo perruno.
Por último, sabed que me adhiero a la marcha del próximo sábado. Sólo una pregunta para el clan alhameño: ¿seguro que la venta Don jamón estará abierta el sábado a las 8:00?
Salud,
1 comentario:
¡Con qué riqueza de vocabulario glosas a la Tabernera!, es así que me adhiero a tan hermosa nominación porque comparto tanto el fundamento como las formas con que la ensalzas. Nominada es.
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