¡Buenos días!
Buenos días a quien cree hoy un puesto de trabajo, al que cace una noticia como una mariposa, al que extinga un odio. Buenos días a tantos soperas que consigan pasar del estado de cabreo al de esperanza (...). Buenos días a quiénes lleguemos a la noche convencidos de que no hemos nacido para el luto ni para la desesperanza. Buenos días viejo, loco, hermoso, insumergible y querido país al que llaman España donde estalla, como un fuego, pese a quien pese, la esperanza.
Así abría el programa de radio Protagonistas de Luis del Olmo a finales de los 70 un magnífico periodista, Pedro Rodríguez, muerto en 1984.

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