viernes, 6 de julio de 2012

Ecce Ñoño

Taberneros,




Llevaba desde el pasado lunes preparado. Con el matamoscas en lo alto, esperando a que la mosca se confiase para lanzar el ¡zas! Estaba seguro, convencido de que alguien terminaría por abrir la boca. Y el silencio hasta este viernes comenzó a preocuparme. ¿Será posible que nadie vaya a decir nada?, ¿que dejen pasar por alto esto? Y no, no me equivocaba. Hoy ya ha aparecido alguien. Os presento al SÚPER ÑOÑO con mayúsculas. He aquí al hijo del ñoño: ECCE ÑOÑO.



Todo comenzó el pasado lunes, cuando la selección hacía el show final en Cibeles, y Pepe Reina presentaba uno a uno a los jugadores que han conseguido la Eurocopa. Hasta que Juanfan apareció y dijo algo así como" io soy efpayol" de la moña que llevaba encima. Xabi Alonso no estaba mucho mejor y prefirió hacer mutis por el foro, apoyado en Pepe Reina, antes que abrir la boca en público.



¿Será posible?, pensé. ¿Jugadores profesionales beodos?, ¿y los niños?, ¿es que nadie piensa en los niños? ¿es que nadie va a protestar por este escándalo?. Hasta que hoy un fulano llamado Ignacio Calderón, presidente de la Fundación para Ayuda a la Drogadicción ha puesto el grito en el cielo: "fue algo inconsciente y un pésimo ejemplo para la juventud".



La ecuación es simple: jugadores de éxito, ergo ejemplo en el que deben mirarse los niños, ergo deben comportarse en público intachablemente, y no como un tabernero en un Rubio Montalbán momentos antes de tirar un barril a la piscina.



Melancólicamente, como descerebrado hoolingan del fúmbol que soy, pienso y reflexiono: qué poco apetece que comience la Liga. Aún mareado por el embriago del juego de España, por el trabajo humilde y colectivo, por la caballerosidad de Casillas pidiendo el final del partido al árbitro para no humillar más a Italia, por el señoría de Del Bosque en sus actos y palabras, no apetece nada volver a ver a ese hatajo de quinquis portugueses vestidos de blanco; no apetece nada volver a escuchar a ese joputa portugués sucio y malencarado que responde al nombre de Mourinho, José.



Pues si algo, querido niños, ha demostrado la selección española es cómo puede vencerse desde la honestidad, desde el trabajo del equipo y desde las buenas formas, venciendo a los violentos, a los marrulleros, a los chulos y los prepotentes que no dudan en fingir, golpear y, llegado el caso, restregarse la mano por los huevos delante del contrario para provocarle. Eso todos lo hemos visto, y nada de eso parece ser un mal ejemplo para el Ecce Ñoño: Ignacio Calderón. En líneas generales, el fútbol es un espejo de violencia, egocentrismo, chulería y prepotencia. Este verano hemos tenido un soplo de aire fresco. Pero esto no ha sido importante para Ignacio Calderón. Es mejor meterle el dedo en el ojo al contrario, que celebrar el mayor éxito deportivo de la historia del fútbol mundial con una cerveza en la mano. Eso sí que es dar mal ejemplo.



Hay que joderse.

2 comentarios:

La Estrella dijo...

estoy contigo camarada troncoso viva la cerbeza y el gintonic " yo soy tabernero, tabernero, tabernero"

La Estrella dijo...

estoy contigo camarada troncoso viva la cerbeza y el gintonic " yo soy tabernero, tabernero, tabernero"